Conclusiones
Producto de la revisión bibliográfica
para soportar teóricamente el análisis del componente relacionado
con el perfil profesional, se partió de la revisión de los
antecedentes que dan cuenta de la configuración del perfil profesional
ofrecido desde la Escuela Interamericana de Bibliotecología desde
sus inicios hasta hoy y se complementa con la revisión de las discusiones
actuales dadas por los teóricos, autoridades y demandas del mercado
laboral que orienten las reformulaciones necesarias. Son estas algunas
de las conclusiones al respecto:
El perfil del bibliotecólogo
formado y egresado del programa de Bibliotecología de la EIB, se
ha asociado a las tendencias curriculares y exigencias del entorno socio
cultural y laboral de cada época. Es así como en sus
inicios, el acento está puesto en la formación para las labores
técnico organizativas como respuesta al paradigma conservacionista,
demandado por el medio respecto a la necesidad de preservar el patrimonio
cultural. Sin abandonar los principios organizativos, al avanzar una década,
surge la necesidad y demanda por parte de egresados y estudiantes de contar
con herramientas que les posibilite diseñar y dinamizar el
área de servicios.
Posteriormente, emerge la figura
gerencial que genera polémica frente al énfasis profesional
relacionado con la orientación hacia el servicio con connotaciones
de corte social, reforzándose entonces este segundo nivel con la
inclusión de los estudios de comunidad y de usuarios;
finalmente, la polémica se amplía y diversifica ante la exigencia
de incorporar enfoques tecnológicos que deben permear la transformación
curricular que de cuenta de los lineamientos de excelencia institucional.
Para el momento actual, sin desconocer
este recorrido, pero atendiendo a las evaluaciones, análisis y
exigencias de transformación curricular para consolidar la
versión 3, se configura un perfil en el que convergen lo sociocultural,
la perspectiva interdisciplinaria y multidisciplinaria, las habilidades
comunicativas, gerenciales, de liderazgo, promoción, creación,
dinamización de productos, procesos y servicios; el análisis
y aplicación tecnológica, la producción de conocimiento
y la actitud de investigación y educadora enmarcadas en la
transferencia de información.
Al finalizar la primera cohorte con
dicha versión, surge la necesidad de valorar entre muchos aspectos,
el cumplimiento mediante este proceso formativo de las definiciones establecidas
en el perfil profesional con la participación de los actores del
proceso. Es así como en la evaluación curricular, respecto
a este componente el consolidado de percepciones establece que aun se tienen
dificultades para el logro del perfil profesional propuesto aunque se ha
avanzado en competencias gerenciales y en el uso de tecnologías
De parte de los docentes, surgen
inquietudes sobre el planteamiento mismo del perfil señalando puntos
críticos que podrían implicar un replanteamiento del mismo
a la luz de enfoques curriculares y referentes epistemológicos de
las disciplinas de la información, incorporación de contenidos,
fortalecimiento de metodologías y equilibrio en el desarrollo de
las competencias del nuevo profesional de la información.
Los estudiantes reconocen cambios
significativos, pero los asisten diferencias frente a quienes se
asumen con fortalezas para enfrentar el ejercicio profesional y aquellos
que se sienten con serios vacíos en su formación, dándose
en una mayoría la identificación con algunas de las características
del perfil y sólo unos pocos consideran poseer muchas de ellas,
es decir, la mayoría no se siente representada en dicho perfil.
Respecto al momento actual de la
discusión en el panorama mundial, en síntesis, autores como
Van House y Sutton, consideran que se dará un cambio radical
por la competencia con otras profesiones por el campo de la información;
Wilson prevé este cambio como catastrófico porque la transformación
se está produciendo simultáneamente en varios sectores y
en direcciones contradictorias; para Gorman, se mantendrán inalterables
elementos básicos de la educación: los fundamentos profesionales,
los servicios técnicos, la referencia y servicio al usuario y la
gestión y administración de la colección; Virginia
Cano sugiere la reingeniería de la profesión adaptándola
a las nueva necesidades del mercado sin anular las prácticas y
la cultura profesional que han sustentado el desarrollo bibliotecario.
D. Stoker plantea puntos de reflexión
para debate: niveles de formación proporcionados desde las escuelas,
control de la educación por la formación, habilidades del
nuevo profesional, la utilidad y relevancia de la práctica como
componente formativo, Nicolson aboga por la gestión del conocimiento
como el campo al que deben orientarse los estudios de Biblioteconomía
y Documentación ya que reúne las habilidades de información
con la influencia del capital intelectual y la experiencia colectiva de
las organizaciones para crear valor y una importante ventaja competitiva
en una economía basa en el conocimiento.
N. Moore comenta los retos ante
el cambio en la formación de los profesionales de la información:
límites para los cursos dada la diversificación profesional,
la velocidad de respuesta en los mecanismos de renovación curricular
debe ser ágil, flexible y adaptable; compatibilizar la acreditación
de la calidad con la flexibilidad y marketing; Se debe potenciar la práctica
profesional, incluir nuevos enfoques del aprendizaje.
Para Maguire la informática,
la gestión y la educación marcan el futuro de las escuelas
de Biblioteconomía y Documentación. Enfatiza que la
diversificación y multidisciplinariedad de la profesión
caracterizan al nuevo profesional.
Con Rehman los programas académicos
deben realizarse teniendo en cuenta las percepciones de los empleadores
y las competencias definidas en la profesión. La definición
de competencias para la profesión guiarán la formulación
de los planes de estudio
Por su parte, las directrices de
la ALA y la IFLA se orientan hacia la importancia de definir el alcance,
contenido y valores de la profesión, considerando el establecimiento
y aplicación de las normas para la acreditación, garantizar
la formación continua, posicionar la bibliotecología como
la profesión del siglo XXI, continuar el diálogo entre los
educadores y profesionales de biblioteconomía y documentación,
ampliar el radio de formación reclutando y educando a los estudiantes
de distintas poblaciones.
Señala que su marco general
sigue siendo la Universidad garantizando el abordaje de su misión,
visión, metas y objetivos. Enfatiza que los planes de estudio se
deben ocupar de la obtención de las competencias profesionales y
cómo debe de haber un componente teórico. Los alumnos deben
adquirir una formación general amplia; señala la importancia
de la práctica y de diseñar métodos didácticos
y de evaluación de las aptitudes (aptitud interpersonal, capacidad
de trabajo en equipo y habilidad de gestión del tiempo y los recursos);
fundar un procedimiento para revisar el currículo de manera habitual
con participación de todos los estamentos, consultar a los empresarios
y profesionales en ejercicio. Mantener una planta adecuada de profesores
y personal, al igual que soporte administrativo, económico, recursos
educativos y equipamiento.
Señala que su marco general
sigue siendo la Universidad garantizando el abordaje de su misión,
visión, metas y objetivos. Enfatiza que los planes de estudio se
deben ocupar de la obtención de las competencias profesionales y
cómo debe de haber un componente teórico. Los alumnos deben
adquirir una formación general amplia; señala la importancia
de la práctica y de diseñar métodos didácticos
y de evaluación de las aptitudes (aptitud interpersonal, capacidad
de trabajo en equipo y habilidad de gestión del tiempo y los recursos);
fundar un procedimiento para revisar el currículo de manera habitual
con participación de todos los estamentos, consultar a los empresarios
y profesionales en ejercicio. Mantener una planta adecuada de profesores
y personal, al igual que soporte administrativo, económico, recursos
educativos y equipamiento.
Finalmente, desde las demandas del
mercado laboral, se indica que la responsabilidad social de la profesión
implica, en medio de esa diversificación, la conjugación
de componentes formativos de corte profesional, socio humanístico
y personal, dirigido a la transición al mercado laboral, siendo
el desarrollo de competencias y actitudes el factor preponderante en la
oferta laboral, en consecuencia, los planes de estudio deberán estar
en consonancia con las exigencias del mercado de trabajo, ocupándose
de ofrecer un cuerpo de conocimientos que promueva el desarrollo de habilidades
para la adquisición de las competencias profesionales acordes con
tales exigencias.
De igual forma, el mercado de trabajo
sufre cambios significativos como consecuencia de las revoluciones científicas
y tecnológicas, generando nuevas demandas de profesionales que se
adecuen a los nuevos entornos laborales. Hoy, la convergencia de la informática,
la tecnología digital y las telecomunicaciones, por un lado y la
sociedad del conocimiento por otra, introduce nuevos retos al mercado de
trabajo, a la disciplina y al profesional de la información respecto
a las competencias desarrolladas para articularse al sistema laboral.
Todo ello supone la renovación
de los programas académicos, reconociendo la vigencia de las discusiones
de las autoridades respecto a los cambios requeridos que van desde el mismo
rol profesional hasta la transformación de la misma disciplina en
ciencia de la información y específicamente en gestión
de la información.
De estos y otros insumos, partirá
el análisis que dará lugar a la formulación de una
propuesta concreta respecto al perfil profesional pertinente para la oferta
curricular que hace la Escuela Interamericana de Bibliotecología
y que deberá mostrar la coherencia entre los contenidos que se ofrecen
para promover la adquisición de las competencias y habilidades que
se definan en el perfil propiamente dicho, los objetivos y exigencias institucionales,
los cambios socio culturales, el fortalecimiento para el ejercicio profesional
en distintos escenarios y la satisfacción de las demandas del campo
laboral.